27 abril 2008

Orgues Ille-sur-Têt, Saint-Michel de Cuxa

Ria Sirach, de noche:


Ria Sirach, de día:


Los lugareños:


Abadía de Saint-Michel de Cuxa, que estaba cerrada:


Las orgues d'Ille-sur-Têt son una curiosidad geológica, un paisaje extraño que recuerda un poco a Las Médulas:







26 abril 2008

Aguzou


La gruta del Aguzou no es la típica cueva turística que se visita en una hora. Requiere un poco más de tiempo y esfuerzo, pero a cambio ofrece cosas únicas. Y desde luego, merece la pena.


La visita empieza a las 9h. Se coloca el equipo y se sube un desnivel de 80 metros hasta la entrada de la cueva. El equipo consiste en un mono (rojo o azul, según los gustos), un casco, una linterna y su batería y un par de mosquetones. Se entra sobre las 10h al interior de la cueva. La hora de salida depende mucho del tamaño del grupo, que en nuestro caso era de 9 personas.



Durante la mañana se hace la parte más física de la visita, Algunos pasos son interesantes, hay que descender con cuerdas, bajar escaleras medio colgantes... es divertido y sin grandes dificultades. Eso sí, resbala bastante!


Al llegar a la sala del comedor, a 500 ó 600 metros bajo la superficie, con sus sillas, sus mesas, sus velas y todo el tinglado! Por si alguien se lo pregunta, sí, hay baños, pero el que quiera saber cómo son... que vaya!


Por la tarde el programa es diferente. Ya no hay dificultades para avanzar salvo agacharse y esquivar estalactitas. Este espacio es muy frágil y hay que avanzar con muchísimo cuidado, a pasos cortos y lentos para no levantar polvo de arcilla. Y mirando en todas las direcciones para no romper nada. Las formaciones no es que estén al alcance de la mano, es que se pasa a centímetros de ellas. Un mal movimiento y craaaack! Da miedo… miles de años de formación fastidiados por un descuido. Afortunadamente, no hubo que lamentar ningún accidente.


Se recorren unas galerías absolutamente increíbles. Excéntricas imposibles, a miles, fistulosas transparentes como el hielo, metros y metros de suelo cubierto por cristales. Uno no sabe donde mirar. Se saturan los sentidos. En cualquier rincón hay concreciones que podrían ser la formación estrella de muchas otras cuevas... pero aquí están por todo.

Una auténtica joyería bajo tierra, como una cueva del tesoro, un lugar increíble.


Hay amplias áreas de suelo cubiertas con gours, es asombroso… a otra escala podría pasar por un paisaje marciano o algo así. Hay cristales con tonos como azulados o violáceos… o yo qué sé.


Al llegar al final del recorrido (la galería sigue pero es para una visita "especial" (más especial que ésta todavía?) se hace un pequeño experimento. Apagamos todos las luces y nos quedamos en silencio. Una sensación extraña. Silencio absoluto, se oye de vez en cuando una gota caer más o menos lejos... es el ruido de las estalagmitas creciendo! Y da lo mismo cerrar los ojos que mantenerlos abiertos. Es la oscuridad absoluta. Es una sensación extraña. Relaja pero a la vez pone nervioso. La falta de referencias auditivas y visuales, es como si todo quedara suspendido. Curioso.



Ya es hora de ir hacia fuera. La belleza del lugar es imposible de describir o de reflejar en una foto. Simplemente no se puede, es otro mundo. Uno se quedaría contemplando esos cristales durante horas.

Algunas formaciones son excepcionales, bueno… el conjunto es excepcional. Pero por destacar algunas:


Esta flor de cristal se formó a partir de una estalagmita que quedó cubierta por el agua. Al cristalizarse las sales la recubrieron dando lugar una especie de nenúfar de cristal.


Esta cristalización en forma de triángulo es sorprendente… además los triángulos son perfectamente equiláteros. Realmente llama mucho la atención.



La géode es como un… es como… es mejor verlo porque de todas formas no iba a saber explicarlo!


Cristales y más cristales:

















El minarete, una estalagmita de unos 6 metros de alto... una pena que en la foto no se vea el color rojizo que tiene:


Salimos a la luz del día... los colores parecen más vivos que nunca. Estamos maravillados después de 8h30 en el interior, que parecieron 2. Philippe, el guía (y conservador de la gruta desde hace 20 años), estupendo. Nos ha enseñado mucho y se nota que le gusta lo que hace.


El único pero: después de una visita así, puede que las demás cuevas parezcan un poco sosas...

Sin duda, una visita única.

Aquí está la web...

23 abril 2008

Grandes frases

"Hoy es San Jordi, la mejor fiesta del mundo, sosa, de acuerdo, con gran carga comercial y pesetaria, todo lo que queráis, sin ningún atractivo visual, de acuerdo, sin carga emocional, sin alcohol, sin toros, sin carga espiritual, de acuerdo. Pero en los tiempos de incultura en los que vivimos, la única fiesta que conozco que fomenta la lectura, una de las tres o cuatro únicas cosas que puede hacer el ser humano por SALVARSE!!!!!"
Por J.A. (salvador de almas).

19 abril 2008

Foix, Lombrives, Niaux, Labouiche, Bédeilhac, Montségur

De camino hacia Foix (Ariège, Francia):


DIA 1

Cueva de Lombrives:

Lombrives se hace llamar "la gruta más grande de Europa". Hay muchos tipos de visitas con duraciones que varían entre 20 minutos y 7 horas. La visita normal, la de 1h30, no llega demasiado lejos porque después de la sala "le lac" hay que cruzar un lago para poder continuar (como su nombre indica). Aquí hay un mapa de la gruta.

Las salas son grandes, fruto de una erosión glaciar y por lo tanto las concreciones bastante toscas y no muy abundantes. En la sala de la catedral hay suficiente espacio para contener a la catedral de Nôtre-Dame de Paris. Es inmensa, pero parece ser que la sala del diablo tiene un volúmen de 3 a 4 veces superior... Como anécdota, las escaleras que permiten salir de esa sala (una buena subida) las hizo Eiffel. Como explotaron turísticamente esta cueva desde hace bastante tiempo, todavía están las instalaciones eléctricas de aquella época, que no llegaron a usarse nunca.

El guía regular, fue una visita más de anécdotas que otra cosa.

Lo más gracioso es que no dejan hacer fotos "para proteger las formaciones" (dicho textualmente) y sin embargo organizan cenas y conciertos en las salas! Increíble!

En resúmen, me esperaba más. Igual las visitas largas ganan mucho. Seguro que sí.

Cueva de Niaux:

La visita a esta gruta fue en inglés por problemas de horarios. La cueva no tiene instalación eléctrica y hay que ir con linternas, tiene su punto. Hay un máximo de 20 personas por visita para no alterar las condiciones de temperatura del interior. El ambiente y las sensaciones son especiales, en parte por la poca iluminación y también por el eco que hay en algunos puntos (como en el "Salon Noir").

El principal interés de esta cueva son las pinturas de época magdaleniana que contiene (de hace 12000-15000 años). La guía muy bien, consiguió transmitir muchas cosas y generar interés ya que se desconoce casi todo del motivo de estas pinturas. Todo lo que se tiene son hipótesis (temática, lugares elegidos, ausencia total de dibujos humanos, etc).

Una visita diferente y bastante interesante.

No se podían hacer fotos, aunque en este caso está justificado por las medidas muy estrictas que se toman para conservar la cueva y no degradar lo más mínimo las pinturas.


Aunque parezca mentira, el día se estaba acabándo! Así que una visita rápida hasta el castillo de Roquefixade. La vista desde allí arriba tiene que ser espectacular. Esta vez no pudo ser, por falta de tiempo, pero queda apuntado para otra vez.





Mirepoix es un pequeño pueblo que tiene como principial seña de identidad su arquitectura, en concreto los soportales de madera que rodean la plaza principal. Es una visita recomendable.



También tiene una catedral, la catedral de Saint-Maurice de Mirepoix.


Y finalmente, el castillo de Foix, de noche:



DIA 2

Cueva de Labouiche:


La visita a la cueva de Labouiche consiste en un paseo en barca por el río subterráneo que excavó esta cueva. Es una de las cinco cuevas que se visitan de esta forma en Francia. Es muy diferente y sorprendente. No se pueden hacer fotos, una pena.


A lo largo del recorrido hay una serie de compuertas para mantener el nivel del agua constante y permitir la navegación en todas las épocas del año. Hay 5 niveles en la gruta y se cambia de barca 3 veces. Se llega hasta una cascada subterránea... es curioso como se pasa del silencio al ruido ensordecedor y de nuevo al silencio.

El guía bien, además de lo cansado que debe ser mover la barca impulsándola con las manos sobre las paredes!


Montségur es el castillo cátaro más conocido, que teníamos pendiente desde la ruta de los cátaros. Fue el último reducto cátaro que finalmente cayó en el año 1244. La subida no plantea demasiados problemas, se puede llegar a la cima en menos de media hora. Aunque del castillo sólo quedan las murallas exteriores, la visita merece la pena. Las vistas desde allí arriba son espectaculares:


Las ruinas del castillo:






Bajando se puede ver el pueblo de Montségur:



A los pies de la montaña está esta cruz:



Después de Montségur tocaba visitar el castillo de Foix. La visita está bien, sin más. Tiene varias salas habilitadas como museo, hay alguna maqueta que explica la construcción de la primera torre (la de planta cuadrada), una sala con armaduras, etc.






En una de ellas se puede ver un plano, que obviamente necesitaba algunas precisiones históricas... Menos mal que algún atento visitante tuvo la gentileza de aportar las correcciones oportunas! :-)


Cueva de Bédeilhac:

Para acabar la ruta, otra cueva, la de Bédeilhac. Es una cueva superlativa, inmensa, la entrada es gigantesca (30 metros de ancho y 18 de alto).

La historia de esta cueva es muy interesante. El ejercito francés la empezó a acondicionar en 1936, pavimentando la entrada. Los nazis, al invadir Francia durante la Segunda Guerra Mundial, encontraron los planos originales y continuaron el acondicionamiento para tener habilitarla como lugar para la reparación de aviones. Según dijeron, nunca se usó como pista de aterrizaje a pesar de lo que la gente cree en los alrededores (tiene 350 metros pavimentados y un trozo más que es bastante liso). Hay una foto pero es de un documental medio de ficción que se hizo en 1972. Lamentablemente, para pavimentar tuvieron que arrasar la entrada (y se sabe que los habitantes se mantenían cerca de la luz del exterior). Además, los gases de la maquinaria y los vehículos que circulaban dentro degradaron mucho el interior de la cueva. Al acabar la guerra, la cueva se mantuvo a cargo del ejército, que la utilizó como almacén de armamento.

Es una cueva "túnel", es decir que prácticamente sólo hay una galería que se ensancha y apenas hay alguna galería secundaria. Se pueden ver columnas de unas dimensiones absolutamente colosales, parecen paredes, de 140 metros de circunferencia.

La "tumba de Roland" es una columna (también inmensa, como no) que cayó, probablemente debido a la erosión del agua en su base, y curiosamente rodó unos metros.

El suelo está fracturado por una especie de canal y esto es debido a la sedimentación que formó el suelo y la sequía posterior. Esto dio lugar a un fenómeno muy curioso: puesto que el suelo se fracturó y se desplazó, hay una estalagmita de buen tamaño que quedó desplazada y creció una gemela al lado... muy curioso.

El guía muy bien, dio mucha información.

Se pueden ver los sedimentos de diferentes épocas (glaciar y posteriormente sedimentación calcárea) en un agujero hecho en el suelo.

Hay rastros humanos que datan de la época magdaleniana, como la cueva de Niaux (y como todas las cuevas de la zona, que son muchas). Hay pocos dibujos pero mucha variedad de técnicas (dibujos, grabados y bajorrelieves).

Como curiosidad, en la entrada de la cueva hay un globo que utiliza el Centro Nacional de Estudios Espaciales para hacer experimentos.

Una visita muy interesante. Pero una vez más, no se podían hacer fotos.

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