05 marzo 2007

De cuevas

La iniciación a la espeleología prevista para el domingo por la mañana en El Garraf no pudo ser, aquello estaba más lleno que un corte inglés un día de rebajas. Queda para otro día. Así que probamos una cosa parecida pero diferente, sin cuerdas pero con su buena dosis de arrastrones entre las piedras y de reptar por los huecos de las rocas (...lo normal de cualquier domingo por la mañana, nos libramos del barro, algo es algo!). Fuimos a una cueva, cerca de Olesa de Montserrat.




La cosa no fue difícil ni peligrosa (teniendo en cuenta lo que puede llegar a ser aquello, según dicen los entendidos). La cueva es pequeña, con una sola entrada: se entra, se llega al final y se sale. La primera impresión es dura, por eso de meterte por un pasillo de roca en el que apenas cabes sin ver claramente el final con la luz de tu linterna en la cabeza... Muy útil si quieres saber si eres claustrofóbico. Ahí van algunas fotos del sitio (no dan la sensación de estrechez que se siente allí dentro, ni de oscuridad total por supuesto).




Un Belén...



Jose Antonio está convencido que quedamos asqueados! Pero no, para nada. (Ahora sé que te estás partiendo cabrón!). Fue una experiencia interesante, eso no significa que lo repetiría cada domingo, no me malinterpretes... Las formas de la roca son curiosísimas, y el desgaste del agua les da formas extrañas. Es como un paisaje de ciencia ficción. Es un rollo cansado y sufrido, y el olor del carburo ese se te queda en la nariz, en la boca, en la piel después de salir. Te magullas y te das unos cuantos toques en las rodillas y en los codos. Si no llevas casco también te puedes llevar algún recuerdo en la cabeza. Pero es interesante.

Gracias por esta excursión original!

...hay que joderse con los hobbys que tiene la gente! :-)

3 comentarios:

Jose Antonio dijo...

Tu crees que David Linch en su infancia fue espeleologo?? Eso explicaría muchas cosas, entraba sin casco y se dejo el conocimiento pegado en una estalactita, a partir de entonces sufre de fuertes cefaleas en las que ve visiones con reminiscencias de lo que sentía en la oscuridad total y eso es lo que refleja en sus películas. Estudía el tema porque creo que ese es el verdadero argumento de Mulholand Drive.

Que no hombre que ya se que no salisteís tan asqueados pero no es lo mismo que ir a hacerle 4 (o 1700) fotos a la luna desde una plaza de Barcelona. Pero ya se que todo el mundo que entra una cueva así como mínimo se queda con la idea que es curioso que dentro de la tierra pueda llegar a haber cosas tan curiosas y mundos tan extraños. Y eso no es nada, con todas las extrechezes que pasastes te podríamos llevar a sitios donde te podrías sentir realmente pequeño ante la naturaleza.

Bueno pareja, un abrazo y no preocuparos que no os llevo más, je, je.

Anónimo dijo...

Hola Burrican, estoy alucinado con tu blog. La verdad es que de todas las visitas a cuevas y lugares de naturaleza, asi como pueblos y demás tengo la sensación de haber estado a tu lado. El 80% de los lugares los he visitado yo, las fotos casi desde el mismo sitio, pareces my alma gemela. Una sensación de compartir el momento única. Deberiamos contactar. Por cierto yo he estado 12 veces en l'Aguzou, voy a volver, si te apetece iremos a los niveles inferiores.

Jose dijo...

Hola Anónimo! Me alegro de que te guste el blog! He dejado un mail de contacto, está arriba a la derecha.

Saludos!

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